Valdevarnes

Historia y Arte de Valdevarnés

        Valdevarnés, es lugar dependiente del ayuntamiento de Campo de San Pedro desde principios de la década de los setenta junto con el pueblo aledaño de Fuentemizarra.

        Sobre un cerro horadado de bodegas-cueva se levanta la iglesia parroquial de san Cristóbal, construida en época románica y que conservaba unas arquerías de la misma época. Dentro del templo también se puede admirar el retablo mayor tardomanierista con pinturas de Gabriel de Sosa. Dentro del tesoro sacro del templo también sobresale un Lignum Crucis de plata sobredorada que fue regalado en 1621 por el concejo de este lugar a su iglesia parroquial. La ermita de Nuestra Señora de la Esperanza, termina del conformar el patrimonio monumental de este pequeño lugar segoviano. En los entornos del río Valdevarnés se localiza el espacio natural de la Hoz de Valdevarnés.

        En la plaza del pueblo, un antiquísimo pilón semicircular adorna este espacio.

Pilón en la plaza del Pilar

La Iglesia de San Cristobal

        Emplazada en un cerro y rodeada de magníficas vistas, la iglesia de San Cristóbal de Valdevarnés es un templo románico de una sola nave y cabecera en forma de ábside. También de esta época conserva el pórtico, con los arcos cegados. Son muy interesantes las pinturas clasicistas(s.XVI) de Gabriel de Sosa.

Vistas de la iglesia de San Cristobal

        El pórtico, adosado en el lado sur, fue construido con sillería. La cornisa de piedra se apoya en canecillos, alguno de los cuales se decora con “rollos”, uno de los motivos más antiguos del repertorio románico de la comarca. Conserva una puerta a cuyos lados se disponen dos arcos de medio punto.

        Se accede a la nave desde dentro del pórtico, a través de una sencilla puerta con arco de medio punto. Este muro sur es de sillería y tuvo otra puerta hacia los pies de la nave. La nave se cubría con cubierta de madera. Tras su derrumbe, hace unos cuarenta años se construyó la actual bóveda de medio cañón. Al fondo de la nave se levanta el coro y bajo él se encuentra el baptisterio con su pila bautismal románica en forma de cáliz de flor. También se conservan bajo el coro los cortinajes que se usaban para tapar los retablos durante la Semana Santa. Junto a la cabecera se dispone el retablo barroco de la Virgen del Rosario, que aparece en una hornacina flanqueada por estípites. Al otro lado, encontramos un pequeño retablo clasicista con la figura de Santiago Matamoros.

        La cabecera arranca en un arco triunfal mal planteado que descansa sobre ábacos, capiteles y columnas completamente encalados. Los ábacos originan una imposta que recorre toda la cabecera, separando muros y bóvedas. El tramo recto del presbiterio se cubre con bóveda de medio cañón y el ábside, con bóveda de horno. En el muro norte de tramo recto se dispone un arco apuntado ciego en el que se abrió una puerta para dar acceso a la sacristía. En el lado sur se abrió una ventana y adosó el púlpito. El retablo mayor es de estilo clasicista, fechable a finales del siglo XVI, aunque repintado siglos después.

Pinturas de Gabriel de Sosa Pinturas de Gabriel de Sosa

        Las pinturas se atribuyen a Gabriel de Sosa, pintor en activo en el último cuarto del siglo XVI, del que también se conservan obras en Campo de San Pedro y Maderuelo. De izquierda a derecha y de arriba abajo, los temas de los cuadros son: Santo Tomás Apóstol, San Antón, San Juan Evangelista, la imposición de la casulla a San Ildefonso, Santa Águeda y Santa Lucía, Y San Sebastián. En el segundo nivel, flanqueando la imagen de San Cristóbal, hay dos bajorrelieves de buena mano pero mal repintados que representan la adoración de los Reyes Magos y a San Mateo. En el remate, aparecen las figuras del Calvario.

La ermita de nuestra señora de la Esperanza

        La ermita de nuestra señora de la esperanza de Valdevarnés, situada dentro del caserío del pueblo, es un sencillo edificio de planta rectangular construido con muros de mampostería. Tiene la entrada a los pies de la nave, a través de una puerta dintelada. La espadaña es el elemento arquitectónico de mayor interés.

Entrada principal de la ermita

        A pesar de la humildad de su arquitectura, la ermita de la Esperanza ha sido primorosamente restaurada. Como en otros pueblos de la comarca, las ermitas que se encuentran dentro del caserío han desplazado en el culto a las antiguas iglesias parroquiales cuando estas quedan más alejadas o con un acceso más difícil.

        La ermita está orientada con la cabecera hacia el norte y la entrada al sur. El dintel de la puerta se despieza en grandes dovelas. En lo alto del muro sur se emplazó la espadaña, pequeña pero muy airosa. Consta de un paño en cuyo centro se abre un arco de medio punto donde se sitúa la campana, con su melena o yugo de madera labrada. Dos pináculos piramidales flanquean el arco, mientras que el remate es en forma de frontón curvo partido. En el centro del frontón se coloca un pináculo en forma de bola y la veleta.

Virgen de nuestra señora de la Esperanza

        El interior es muy austero. En el presbiterio se ha colocado una gran cruz de madera. A sus lados se abren dos hornacinas de ladrillo, una de ellas para el sagrario. La imagen de Nuestra Señora de la Esperanza se sitúa a un lado, sobre una columna de piedra rosa. Aparece coronada y vestida con un manto de color verde bordado en oro.

        Siendo la Esperanza, junto a la Fe y la Caridad, una de las virtudes teologales, la devoción a María bajo esta advocación es muy antigua. Así, en el décimo Concilio de Toledo, celebrado en el año 656 y presidido por el obispo San Eugenio, se estableció su fiesta bajo el nombre de Expectación del Parto. Mucho más recientemente, el Concilio Vaticano II proclamó a la Virgen María signo de Esperanza que precede con su luz al pueblo de Dios.

Bodegas-Cuevas

Entrada a una bodega

        Fue Valdevarnés pueblo de vino, como atestigua la presencia de bodegas abiertas en la falda del cerro que preside el caserío. Aunque hay bocas que han sido reconstruidas, se conservan algunas de las tradicionales en buen estado, con sus puertas de madera enmarcadas por grandes jambas y dinteles de piedra.

        En el “Diccionario Geográfico, Estadístico, Histórico” de Madoz(1.845-1.850), podemos leer en la descripción del término:”Comprende un monte de encina llamado Carrascosa, y algún viñedo”. Y al hablar de la producción de ese mismo término recoge:”trigo, cebada, centeno, avena, yerba y algo de vino”. Queda claro que el pueblo nunca mantuvo una gran producción, aunque su crianza está fuertemente presente en sus raíces.

Entrada a una bodega

        Valdevarnés llegó a contar con al menos seis lagares, ya en ruinas o desaparecidos, de los que sólo uno conserva las pilas. Los lagares eran los edificios destinados a obtener el zumo de la uva o mosto. Para ello, la uva era transportada hasta aquí en cestos con capacidad entre cinco y siete arrobas(de sesenta a ochenta kilos).

        Una vez en el lagar se introducía en la pila superior, la más grande, donde era pisada por ocho o nueve hombres. Posteriormente era prensada con un sistema de palanca. La presión se ejercía sobre tablones y maderos que se colocaban encima de la uva. Sobres estos apretaba la viga que iba presionando sobre la piedra, el pilón, mediante un tornillo de madera, el husillo.

Interior de una bodega

        Generalmente los lagares eran de propiedad compartida. Se construían entre varios vecinos y cada uno tenía una participación proporcional a lo que aportaba. Esta propiedad se cuantificaba en cestos y cada propietario sólo podía llevar al lagar el número de cestos que le correspondía. Prensaba la uva se entregaba una cántara de mosto(16 litros) por cada dos arrobas de uva. El mosto era llevado a la bodega y se depositaba en cubas para su fermentación y solera.

        Como en otros pueblos productores de vino de la comarca, las bodegas de Valdevarnés son subterráneas. La parte que queda fuera es la “boca”, construida en piedra y con puertas de madera. Las galerías descienden hacia el interior de la bodega donde suele haber varias estancias para albergar las cubas. En algunos lugares de Castilla estas estancias se conocen como “sisas”. También son frecuentes los respiraderos excavados en vertical hasta alcanzar el exterior.

        "Textos redactados por Diego Conte Bragado para el Proyecto Edificios Singulares del Nordeste de Segovia. Codinse".

Y ahora un poquito de historia

        Anteriormente a la conquista romana de la península, Valdevarnés estaba poblado por la tribu celtibérica de los arévacos, cuyo territorio abarcaba el oeste de la provincia de Soria, el este de Segovia, el sur de Burgos y la parte norte de Guadalajara. Los arévacos fueron los pueblos que más heroicamente se resistieron a la conquista romana. Entre sus ciudades se encontraban Numancia y Termancia.

        La presencia de romanos y visigodos en esta tierra es palpable por la importancia que adquirieron Duratón y Castiltierra, pueblos próximos a Valdevarnés, que nos han legado numerosos vestigios que todavía no han salido completamente a la luz, pero que sus necrópolis indican.

        Cuando se produce la invasión musulmana, estas tierras dejan de tener importancia crucial tanto para los cristianos del norte como para los musulmanes de Al-Ándalus. En el año 940 es conquistada Sepúlveda por el conde castellano Fernán González, lo que indica que estas tierras comenzaron a estar dentro de los dominios del condado de Castilla. Sin embargo la reacción posterior de Almanzor dio lugar a un repliegue al norte del Duero de los castellanos.

        Será ya en el sigo XI cuando se produzca la definitiva conquista de estas tierras por los castellanos. A partir de este siglo Valdevarnés está jurídicamente integrada en la Comunidad de Villa y Tierra de Maderuelo. Será entonces cuando pobladores procedentes del norte del Duero comiencen a asentarse definitivamente en Valdevarnés. El nombre del pueblo indica que el primero o principal poblador procedía de Navarra (el Bearn). Es decir Valdevarnés sería el “valle del bearnés”. En los documentos históricos que se conservan pertenecientes a los siglos XIII y XIV a nuestro pueblo se le denomina “Val de vernes”. Este origen vascón del nombre es plenamente razonable, al igual que ocurre con el vecino pueblo de Fuentemizarra (la fuente de Miça el viejo).

        Desde entonces ha formado parte de la Comunidad de Villa y tierra de Maderuelo, aunque en los años 70 del pasado siglo pierde su condición de municipio independiente para incorporarse al de Campo de San Pedro.

        Los datos de población del último siglo y medio de Valdevarnés, comparándolos con los de los otros pueblos de la Comunidad de Villa y tierra han sido los siguientes:

POBLACIÓN (Año 1.877)

PUEBLO HABITANTES PUEBLO HABITANTES
Maderuelo 543 Aldealengua 277
Cedillo 518 Moral 386
Campo 318 Valdevarnés 287
Cilleruelo 140 Fuentemizarra 254
Alconada/Alconadilla 280 Linares 302
Riaguas 258    

POBLACIÓN (Año 1.900)

PUEBLO HABITANTES PUEBLO HABITANTES
Maderuelo 622 Aldealengua 304
Cedillo 572 Moral 419
Campo 315 Valdevarnés 349
Cilleruelo 178 Fuentemizarra 206
Alconada/Alconadilla 287 Linares 344
Riaguas 294    

POBLACIÓN (Año 1.930)

PUEBLO HABITANTES PUEBLO HABITANTES
Maderuelo 829 Aldealengua 399
Cedillo 558 Moral 396
Campo 459 Valdevarnés 288
Cilleruelo 171 Fuentemizarra 203
Alconada/Alconadilla 304 Linares 598
Riaguas 307    

POBLACIÓN (Año 1.964)

PUEBLO HABITANTES PUEBLO HABITANTES
Maderuelo 726 Aldealengua 485
Cedillo 489 Moral 480
Campo 490 Valdevarnés 269
Cilleruelo 186 Fuentemizarra 227
Alconada/Alconadilla 349 Carabias 175
Riaguas 307    

POBLACIÓN (Año 1.978)

PUEBLO HABITANTES PUEBLO HABITANTES
Maderuelo 238 Aldealengua 173
Cedillo 228 Moral 221
Campo + Fuentemizarra + Valdevarnes 569 Carabias 70
Cilleruelo 87 Riaguas 126
Alconada/Alconadilla 82