CUENTAS DEL CONCEJO DE VALDEVARNES EN 1812

        Las cuentas de un ayuntamiento informan con claridad cómo es la sociología del momento en una localidad, además de perfilar los intereses de los habitantes de ese lugar.

        En los archivos que se conservan del ayuntamiento de Valdevarnés existen las cuentas correspondientes a 1812. Es decir estamos en la Guerra de la Independencia contra el invasor napoleónico, que se hallaba en su momento álgido. El texto comienza así:

        CUENTAS DEL CONCEJO AÑO 1812

        En el Lugar de Baldebarnes el día diez y ocho de de el mes de Henero de este haño de milochocientos y trece dio Cuentas de Concejo Ildefonso dediego mayordomo que hasido enese añode mil ochocientos y doce y selastomaron Los señores Antonio Gonzalez Alcalde y Andres Granda rejidor y Manuel Lozano señor sindico Gral con asistencia delos señoresManuel ramos alcalde y Francisco Martín rejidor y Prudencio Francisco que lo son en este presente año demil ochocientos y trece.

        Antes de proseguir aclaramos que el mayordomo era el administrador de los bienes y caudales del Ayuntamiento en la Edad Media y durante la Edad Moderna. Este cargo municipal tenía funciones que eran similares a las de los tesoreros actuales. El regidor era un cargo municipal a cuyo cuidado y celo estaba encomendado su gobierno político y económico en las ciudades y pueblos. El síndico es una persona elegida por una comunidad o corporación para cuidar de sus intereses. El alcalde era y sigue siendo la mayor autoridad del concejo.

        Lo primero se le hace cargo a dicho mayordomo de treinta reales que dan los interesados de la cilla por centeno. A continuación se van detallando todos los ingresos habidos hasta alcanzar la cifra al final del ejercicio de 1924 reales y 15 maravedíes. El real es la unidad monetaria más importante de la época y equivale a 34 maravedíes. El valor del real no lo podemos determinar por los jornales ya que son muy dispares unos de otros (los hay de 7 maravedíes y de 15 reales), sino más bien por lo que se paga por otros conceptos (una fanega de trigo, 193 reales ; una viga del plantío, 34 reales; por la hierba del reguero de los prados, 115 reales).

        Dentro de los ingresos llama la atención las constantes multas que soportan los vecinos por no respetar los linderos, que se consignan como infracciones de reses mal domadas o viciosas. Son muy frecuentas las multas de 3, 6, 15, 18, 20 o 20 reales. Se refleja quién ha sido el infractor en bastantes casos; en otros sólo aparece el apunte que realiza el mayordomo por castigos. Lo que evidencia que todos los vecinos estaban muy pendientes de observar por donde pastaban los ganados. Estas multas aparecen como la mayoría de apuntes contables en el capítulo de ingresos

        Otros ingresos a tener en cuenta son los que se hacen por recoger el estiércol de los caminos y majadas. Por ejemplo, Luis Sanz abona 252 reales por el estiércol del ganado mayor de la majada y Eugenio Esteban 142 reales por el estiércol del sestil. Otros ingresos son de 248 reales por las hierbas de los prados.

        No consta que los vecinos del pueblo tengan que pagar impuestos por patrimonio, sean viviendas o fincas; sin embargo los forasteros que tenían heredades en Valdevarnés si debían hacerlo. Aparecen ocho vecinos de Fuentemizarra que pagan unas cantidades insignificantes (28 maravedíes el que más, excepto uno que paga dos reales, un tal Isidro Sanz). Hay sin embargo bastantes ingresos por propietarios que residen en Maderuelo.

        Un tal Miguel González, de Maderuelo, tiene que pagar 20 reales por entrada de vecino. Es decir, afincarse en Valdevarnés siendo originario de otro pueblo le supone realizar un pago al concejo.

        También constan los pagos que hacen el oficial mayor y el menor por compra de trigo (193 reales por una fanega el oficial mayor y 96 reales por 6 celemines el oficial menor), lo que se supone que es para hacer harina para los combatientes que sufren la guerra. Lo que no sabemos es si era para las tropas francesas o las españolas. En otro documento aparecen las donaciones que realiza el pueblo para las tropas del cura Merino, lo que siembra la duda por qué una vez se dona y otra vez se paga, por lo que cabría también pensar que la ocupación de los ejércitos franceses hacía que adquirieran trigo pero pagándolo.

        En el capítulo de gastos, lo que se refleja como DATA, así comienza:

        DATA

        Lo primero da en data dicho mayordomo mil doscientas cincuenta y cinco reales y trece maravedís que importan las partidas del libro que tiene hecho y puesto por el concejo.

        ¿En qué se gastaba el presupuesto del concejo? Algunos apuntes que más llaman la atención se explican a continuación.

        Por realizar las cuentas los que aparecen al principio de este texto se cobran un cuartal de pan (un cuarto de hogaza) y media cántara de vino, a lo que tiene derecho la junta por realizar estas cuentas. Se supone que correspondería a una merienda en la que el concejo pone el pan y el vino; pero cada uno de los junteros lleva sus viandas. Pero además se cobran ochenta reales por hacer estas cuentas.

        A dos vecinos (José Esteban y Sebastián Granda) se les pagan 160 reales a cada uno por el tiempo que estuvieron presos en Aranda. A otros dos vecinos se les pagan dos jornales (a Manuel Ramos, 24 maravedís, y a Ventura de Lama, 10 maravedís) que ganaron cuando fueron a Aranda cuando los presos. No se sabe la causa de la prisión; pero el concejo se solidarizó con ellos pagándoles, por lo que se supone que no sería por delitos comunes, ya que el concejo no se habría solidarizado con ellos. Se interpreta que se les paga porque prestaron algún servicio al pueblo, dado que de lo contrarío no habría afrontado el concejo estos gastos. Estamos en plena guerra de la Independencia.

        No pueden faltar los pagos al cura y al sacristán. Cabe pensar que sería por realizar oficios religiosos (dos pagos de 84 y 24 maravedíes).

        Al mayordomo se le pagan 8 reales por luz de todo el año. Se supone que por la noche tenía que hacer cuentas y utilizaba el carburo.

        A siete vecinos y a otro más que actúa como contable se les pagan cerca de 13 reales por realizar el reparto de grano durante todo el año. Era algo que se hacía desde el siglo anterior para satisfacer las necesidades de los vecinos cuando se acababan las cosechas propias y así evitar las terribles hambrunas que diezmaban la población periódicamente desde siglos pasados.

        Se entregan 55 reales a Sebastián Granda por los jornales que ganó cuando el pleito de Isabel Ramos. ¿Sería por ello por lo que estaría en prisión?

        El concejo paga 150 reales a La Vid. El convento agustino de ese lugar también realizaba visitas a los pueblos para predicar en fechas señaladas; sin embargo no aparece el concepto.

        Hay otro pago que se hace por los jornales de todo el año a un señor, cuyo nombre es indescifrable. Al titular a esa persona de señor se da por hecho que es alguien de renombre. ¿Podría ser el cura, el maestro…?

        Acaban las cuentas con el visto bueno de todos los asistentes que a su vez rubrican, reflejando un saldo a favor del mayordomo y del Concejo de 947 reales y 7 maravedíes.

        Claramente se aprecia que estamos en una economía puramente agraria, de subsistencia, en el que el valor se atribuye al cereal, el estiércol, la hierba, las vigas; pero que sobre todo el mayordomo, ayudado por todos los vecinos, se convierte en un auténtico inspector que sanciona por pastar indebidamente los ganados. Sin embargo, los ganados considerados como tales no tienen apenas valor en el contexto puro de las cuentas municipales.