UN NATIVO DE VALDEVARNÉS MUERE EN UN CAMPO DE CONCENTRACIÓN NAZI EN 1941

        El día 9 de noviembre de 1916 nace en Valdevarnés Teodoro Perlado Calleja. Es hijo de Alejandro Perlado González y de Matea Calleja del Cura Martín. El padre es nativo de Valdevarnés y la madre de Valdevacas. Los abuelo paternos (Guillermo Perlado Guijarro y Teresa González Yagüe) son de Valdevacas y Valdevarnés respectivamente. Los maternos (Tiburcio Calleja Martín y Eugenia del Cura Cristóbal) son ambos de Valdevacas. El padre de Teodoro es labrador y reside en la C/ Pilar, nº 13 (la casa donde nace estaba situada en el corral de Milagros Granda, en el que tiene su huerto).

        Alejandro, al que apodan en Valdevarnés “El Perrita”, era una persona retemplada, de mal genio, que corría a los chicos por el pueblo dándoles “curruelos” cuando se sentía importunado. En primeras nupcias casa con Rafaela, natural de Pajarejos, y en segundas nupcias con Matea, con la que tiene dos hijos, Jesús y el protagonista de nuestra historia, Teodoro. Todavía contrae matrirmonio una tercera vez, con Ángela, con la que tiene por hijos a Justo, Bonifacio y Saturnina (que actualmente reside en Montejo con edad avanzada). Cuando Ángela enviuda se casa con “El Sordillo” de Linares, con el que ya no tiene más hijos.

        Los hermanos Jesús y Teodoro emigran a Madrid ya mocetes antes de estallar la Guerra Civil. Jesús muere ahogado en el Manzanares y Teodoro trabaja en hostelería hasta que le sorprende la Guerra Civil a punto de cumplir los veinte años.

        Ni por asomo el buen Alejandro podía imaginar el futuro que le deparaba a su hijo; pues el 14 de enero de 1941 acabó muriendo en el campo de concentración nazi de Gusen, en las proximidades del tristemente célebre campo de Mathausen, en Austria.

        No se han podido documentar suficientemente los avatares por los que pasó Teodoro. Lo más lógico, pues ocurrió en otros muchos casos, fuera que estuvo alistado durante la Guerra Civil Española en el bando republicano y al acabar la guerra tuvo que atravesar la frontera francesa. En Francia sería apresado por el ejército alemán y ahí comenzaría el origen de su desgracia.

        En campos de concentración nazis murieron otros doce segovianos (que se hallan documentados); pero fueron en total casi seis mil españoles los que sufrieron su particular holocausto. Otro de estos segovianos era nativo de Sequera de Fresno (Ovidio Pascual Martínez).

        En el complejo de Gusen se utilizaba el trabajo forzado de los presos. Esto, junto a las condiciones de vida extremadamente duras, la alimentación insuficiente y todo tipo de malos tratos, llevó al exterminio de la mayoría de los presos. Además se practicaron distintas formas de asesinato directo, tanto en el propio recinto de Gusen como mediante selecciones de presos débiles o enfermos para su muerte por gaseamiento en las instalaciones del Castillo de Hartheim o bien en vehículos adaptados para el gaseamiento.

        Aunque la eliminación de los presos tenía lugar en todo el conjunto de subcampos dependientes de Mauthausen, en Gusen se dio un altísimo porcentaje de los asesinatos del conjunto de ellos. Como ejemplo, de los republicanos españoles llegados a Mauthausen en 1940-1945 dos tercios murieron (un 65%), es decir, casi 5000 de los 7200 españoles. Para cerca del 80% de esos 5000 españoles que perdieron la vida, Gusen fue el escenario del asesinato.

        El 5 de mayo de 1945 las tropas norteamericanas llegaron a Gusen (y a Mauthausen) y esto significó el fin de aquellos campos nazis. El personal SS en su casi totalidad había abandonado aquellas instalaciones en los días previos.

        En la posguerra los lugares ocupados por el complejo de Gusen fueron destinados a diversos usos. La mayor parte de lo que fue Gusen I fue parcelado y dedicado a viviendas privadas. No obstante, subsisten algunos vestigios del campo nazi, entre los que cabe destacar el crematorio, junto al cual está instalado actualmente un Memorial. Allí tienen regularmente conmemoraciones a las que acuden personas desde toda Europa y de fuera de ella.

        (Los recuerdos de Julia Granda han servido para reconstruir parte de la vida de Teodoro Perlado Calleja)