LA CRUZ DE TÍO CATETO

        Carrera era un término equivalente en la antigüedad a camino o carretera. Existe un camino en Valdevarnés, que se dirige hacia el pantano, que se llama Camino de las Siete Carreras. El final de él se ramificaba y se podía llegar desde ese punto a siete pueblos. Pero antes de llegar a dicha encrucijada nos encontramos a la derecha un monolito de piedra, sobre el que erguía una cruz, también de piedra, muy deteriorada y que desapareció hace unos veinte años debido a que algún amigo de lo ajeno decidió que así fuera.

        En ese lugar, cuyo paraje se continúa llamando La Cruz del Muerto, ocurrió hace muchísimos años la siguiente historia que ha ido pasando de generación en generación hasta la actualidad. Un señor de Campo de San Pedro, llamado Cateto (a ver quién es el valiente que hoy día se atrevería a poner ese nombre a su hijo), regresaba a casa desde el monte de Valdevarnés o Maderuelo con un carro cargado de leña. La mala fortuna provocó que el carro volcara y pillara debajo al pobre Cateto, que murió en el accidente. Sus familiares, quisieron que quedara memoria del acontecimiento y levantaron ese hito que se puede contemplar perfectamente en la orilla del camino.

        Nadie nos ha podido documentar cuándo ocurrió realmente este hecho luctuoso. Sí podemos decir que fue hace unos cuantos cientos de años. La cruz de piedra, se hallaba muy deteriorada cuando fue robada y la peana que se conserva está muy envejecida. Claramente se ve que la persona a quien se dedica no era noble, pues el escudo no presenta relieve alguno en su interior. Era un simple campesino al que le sobrevino la desgracia. Es muy posible que sea de época medieval.

        Ese camino de las Siete Carreras, ha sido históricamente una vía de comunicación importante en la comarca. Sólo hay que ver lo hundido que se halla en el terreno, entre las fincas que le bordean. El paso del tiempo y la erosión ha hecho mella evidente en su perfil.

        Además de los residentes en Valdevarnés, era un camino muy transitado por personas de pueblos situados más al sur; Campo de San Pedro, Fuentemizarra, Riaguas, Cascajares, etc. Era el acceso natural para ir hasta el desaparecido Linares, o Montejo y Valdevacas. También le cruzaba un ramal de la cañada real que unía la Cañada Real Soriana Occidental y la Burgalesa.

        Estos pueblos de la Serrezuela y proximidades, entre los que contamos a Valdevarnés, con una importancia vitivinícola importante, como atestiguan sus bodegas, eran a los que iban a buscar el preciado manjar los que carecían de él. La abundancia de leña (combustible imprescindible en épocas pasadas) también atraía a los habitantes de los pueblos que no disponían de ella. Por tanto, el Camino de las Siete Carreras era una vía de comunicación fundamental entre los pueblos próximos a Valdevarnés. Es decir se producía un tránsito frecuente de carros, animales y personal por este camino. Po tanto, no resulta extraño, que con tanto tráfico, el pobre Cateto acabara siendo víctima de la carrera (la carretera de aquella época).