La Muerte del Patocha

        Corrían los años treinta del pasado siglo. En la casa que se hallaba situada en la plaza de la Ermita, en el mismo lugar donde hoy se encuentra la casa de Avelino, vivía el Patocha.

        Este hombre era un tipo singular, no coordinaba correctamente, la cabeza le jugaba sus pasadas y demostraba ademanes violentos. Se dedicaba a asustar a la gente y de vez en cuando tenía salidas tales como que iba a matar a alguien. Era frecuente verlo con el hacha en actitud amenazante.

        Por aquella época había un maestro en Valdevarnés que se encontraba armado, ya que formaba parte del somatén. El somatén era una milicia de origen catalán que hunde sus raíces en la Edad Media y que no era ni más ni menos que civiles armados que estaban autorizados a intervenir en casos de defensa pública. Este maestro que vivía con su familia en la casa donde ha vivido hasta hace poco la tía Julia, sufría el acoso del Patocha. Frecuentemente cuando regresaba a su casa desde la escuela, que estaba donde hoy se halla el local de la Peña, sufría amenazas. Además tenía su precaución por lo que pudiera pasar a su propia familia.

        Un día, ya la primavera avanzada, en que los vecinos de Valdevarnés estaban ya sacando las moragas de los pajares para hacer los bencejos que les sirvieran para atar las gavillas que formaban los haces de la mies, el Patocha se plantó en el portal de su casa con una hacha en la mano vociferando que iba a quemar su casa. Lógicamente el quemar su casa hubiera supuesto un terrible incendio que hubiera afectado a un importante número de viviendas situadas en sus proximidades. Nadie se atrevía a acercase al Patocha, pues el hacha hacía desistir a cualquier osado que pretendiera intervenir entrando en la casa. El maestro, ante esta situación tan alarmante cogió su escopeta y se situó frente a la cochera del Pablín. En un momento que tuvo a tiro al Patocha, disparó y éste cayó muerto en redondo.

        El maestro fue detenido por la Guardia Civil y un tiempo después se celebró el juicio. Las autoridades de Valdevarnés, y el pueblo en general, hicieron acto de presencia en la vista oral y testificaron a favor del maestro. Consideraron que el Patocha era un peligro público y que la acción del maestro contribuyó a evitar males mayores, empezando por impedir que se iniciara un incendio de incalculables dimensiones. El maestro fue absuelto de culpa y al año siguiente cambió de destino yéndose a Ribota.

        ¿Actuó correctamente el maestro? ¿Abusó de su superioridad? ¿Mató a un pobre infeliz con las facultades mentales mermadas? ¿El pueblo de Valdevarnés fue solidario con una persona que les evitó posibles desgracias y por eso testificó a favor del maestro? ¿Fue un asesinato o justicia catalana (por lo del somatén)? Cada uno que saque sus conclusiones y lo interprete como su mentalidad le aconseje.

        En Valdevarnés, todavía el Sindo y Pablín recuerdan nítidamente lo que ocurrió aquel día de mayo. Eran pequeños y el impacto de lo ocurrido les ha dejado una huella imborrable al ser testigos en primera fila del acontecimiento. Ellos me lo han contado así y como tal os lo cuento a vosotros.