Asesinato por adulterio

        Si observamos la casa de Fidel y la de Enrique, claramente se comprueba que originariamente formaban parte de un mismo inmueble que al heredarse se había dividido. La fachada lo corrobora sin dudas. En una casa a principios de siglo vivían el tío Modesto con su mujer y en otra el tío Cipriano con la suya, la tía Gertrudis (en aquellos años a todos los casados se les otorgaba el apelativo de tíos). Ambos hermanos también habían partido una cochera (que es donde está haciendo actualmente la casa Reme). Todos recordamos que ahí tenía una cochera Luciano y un corralillo la Fernanda.

        No vamos a hablar de casas ahora, sino del marco donde se gesta el terrible asesinato que iba a vivir Valdevarnés en aquellos primeros años del siglo XX.

        Al tío Cipriano que vivía con su mujer esperando su primer hijo, le dio por ir a buscar calor humano femenino en hogar ajeno. Lo encontró con la mujer del tío Guillermo, que vivía en la casa que actualmente tienen en la plaza Alfredo y Victoriano.

        El tío Guillermo que andaba mosqueado con los devaneos que sospechaba tenía su mujer con el tío Cipriano aguardó la ocasión para comprobarlo. Ésta se presentó un día en que agarrando la escopeta que guardaba en casa, el tío Guillermo descerrajó dos tiros al tío Cipriano cuando se encontraba en su casa de la plaza con su mujer. No podemos afirmar ahora si esto ocurrió en el lecho o bien corriendo el tío Cipriano con los pantalones arrastras por el portal o la cuadra. Lo cierto es que el tío Cipriano pasó a mejor vida por picotear en corral ajeno.

        Fruto de aquel homicidio el tío Guillermo pasó doce años en la cárcel y cumplida su condena regresó a Valdevarnés. Ya estaba muy disminuido físicamente y se encontró con los hermanos del muerto que le hicieron la vida imposible los últimos años de su vida. Poco tiempo después murió y aquí acabó la historia.

        La tía Gertrudis parió su primer hijo, pero éste murió siendo niño. Entonces se casó en segundas nupcias con el tío Secundino, que era hermano del tío Domingo, al que los más mayores de Valdevarnés han conocido perfectamente. El tío Domingo y la tía Gertrudis murieron sin descendencia y la casa que por herencia debiera haber pasado a la familia del asesinado acabó en manos del tío Pacote.

        ¿Y qué pinta el tío Pacote en esta historia? La razón es sencilla: el tío Pacote era hermano de la tía Gertrudis. Y no sabemos si acabó haciéndose con la casa porque murió su hermana sin hijos y los herederos legítimos no reclamaron sus derechos. O bien es que el tío Pacote acabó pagando a los herederos para hacerse con la casa. El tío Pacote era el padre de la Fernanda y por eso durante bastantes años, y hasta la actualidad la casa ha sido la vivienda de una rama de los herederos del tío Pacote, hasta llegar a Enrique, que es nieto del tío Pacote e hijo de la Fernanda.

        Ha pasado más de un siglo de este trágico acontecimiento y aunque conocemos a los herederos de los protagonistas de esta sangrienta historia de amoríos, sangre y presidio, no creemos que ya suscite recelos en que sea conocida por los actuales habitantes de Valdevarnés. Al fin y al cabo, sencillamente sólo son unos acontecimientos que ocurrieron hace más de cien años.